martes, 21 de febrero de 2012

Serie: El Regalo de Rodolfo: "Trilogía del paria"


Por Zahylis Ferro

Quien diga que palabras como cucaracha, estiércol, tiñosas y cloaca no son suficientemente poéticas para escribirse en versos, que le pregunten a Joaquín Gálvez. Pregúntenle de donde saca frases como “cataclismo en mi pecho”, “merecerse la noche” y “ser el escribano de la ruta azul de tu mirada” y cómo es capaz de mezclar las primeras con las segundas y hacerlas parte de un mismo poema. Y no olviden preguntarle cómo logra, en un batido perfecto de palabras y frases contrastantes, sintetizar sentimientos de hastío, marginalidad, angustia, furia, decepción y odio.
La poesía de Joaquín es pura pasión y rebeldía. Es grito. Es acusación. Es crítica. No es, sin embargo, consigna. No se repite aunque su esencia se reitera. No pregona flores, pregona dardos envenenados que el comprador de rimas y melodías pudiera mirar con recelo.

Las tres partes de la vida de este paria que leemos en versos asimétricos, recogidos en el volumen Trilogia del Paria (Editorial Silueta), traen consigo la carga de la –forzada quizás– transformación personal. Un paria que se niega a aceptar que su destino se retuerza en la inmovilidad social, el tedio, la impotencia y busca fuerza dentro de sí para “alejarse de la ciudad” y “crear sintonías que provoquen el amor”, dos de los poemas que más me gustan de esta sección.
El mismo paria muta al cambiar de medio ambiente, y se descubre en la segunda sección, “Poesía debajo de la tierra,” como un personaje melancólico, sumido en un proceso de aculturación, un personaje que se debate entre la nostalgia por el nido abandonado y la voz de la conciencia repitiendo que “ya aquí nos merecimos la noche,” un lujo inalcanzable en el nido natal. En esta sección el poeta o el paria despotrica contra lo que ha dejado atrás, la industria alimenticia y del trasporte, “todo estaba en vías de desarrollo”, “las tiñosas que multiplican su vuelo sobre la cuidad”, una ciudad desbordaba en problemas políticos –vistos en “Poética de la Isla”– con incidencias sociales a los que inevitablemente los seres se adaptan para poder coexistir, “y al luto, poco a poco, le fuimos cogiendo cariño.” Y finalmente, en la misma sección, dotado de una conciencia doliente, el paria-poeta se reconoce parte de otro mundo, en el que ha encontrado consuelo “condenado estoy a la otra orilla donde te falte. El horizonte ha sido mi verdadera casa.”

La tercera parte, “Premonición del Iniciado” podría llamarse también cuando la vida te da limones, haz limonada. El poeta-paria baila “Rock and Roll sobre la eterna cuerda floja” se vuelve el Adán de su propio destino, limpio ante él, esperando por ser poblado con semillas nuevas invariablemente condenadas a vivir a la sombra de “El círculo de la memoria.”

La Trilogía del paria es un canto al inmigrante, un testimonio de la inmigración cubana y un viaje por las diferentes etapas de la vida de ese inmigrante que se siente incompleto y atrapado entre dos tierras, nadando incesantemente en un mismo mar donde se encuentran y desencuentran dos aguas.

Joaquín Gálvez se presentará en Delio Photo Studio este Viernes 24 a las 7 p.m. en una lectura de poesía y narrativa compartida con los escritores Ernesto G., Rodolfo Martínez Sotomayor y Rolando Jorge, quien presentará su libro Ido a Hurgar (Editorial Silueta, 2011). Delio Photo Studio, 2399 Coral Way, Coral Gables, (305) 856-5632.

Cortesía: KontARTE, blog de Zahylis Ferro

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegro mucho que te haya parecido buena la reseña, tu poesia es muy interesante, de muchos contrastes...al menos eso me parece a mi. Gracias por publicar el texto aqui.

Joaquín Gálvez dijo...

Gracias a ti por escribirlo. Lo valoro muchísimo.