lunes, 10 de mayo de 2010

Dos poemas de Alejandro Fonseca



UN TIEMPO SEPIA

Después de la conquista
regresamos con tormentas de azufre.
Y en los caminos adoraciones
acantilados y banderas dividiéndonos.
Las aguas que interrogan avanzan:
una pesadilla tras las verjas ruinosas.
Las tardes de enero te miran
en el huerto donde acudían
apóstatas y mujeres sosteniendo fuego.
Entre un carnaval y otro vendimos el aroma:
provincias acantonadas en el hueco
sin alcanzar pedazos de cielo.
Rezan argumentos: un tiempo sepia
agarrado a la subvención de los ríos.
Los adolescentes cruzan delirios
para covertirse en personas azules.
Ladran, se persignan, cadáveres
en las tinas blanquísimas a cada instante.
Toda ciudad en su piel esconde una pistola.
Hay que olerse jardines debajo del brazo
y no enemistarse con periodista rubicunda
que los domingos enhebra favores, sortilegios.
Si pasara a otra vida, sería barata exhumación.
Mejor serán los frutos que carezcan de materia.


CREDENCIALES

Para recordar a Gilberto Seik
y a Rodolfo de la Fuente.
 
Me demoro cuando recuerdo madrugadas.
Vuelvo a zozobrar conspiraciones:
todavía el agua se oye en la inquietud.
Escribí cartas, estuve sobre el hielo:
música del vecino, estruendos, el verano
relojes que huían del cielo y de la tierra.
Cada cual tuvo su perro, un atuendo
creencias que iban y se extasiaban.
Expusimos el cuerpo, agujas del cielo caían
y la urgencia contraria a las maduraciones.
Han venido los años, se restauran los cristales
una boca se traga el amanecer en que nací.
Dónde pudimos estar cuando el asombro.
La manigua cruza abrazando nombres.
Ninguna balanza puede sopesar fronteras.
En los archivos credenciales se apresuran.
Volverán los peregrinos, los arcabuces tronantes.

Alejandro Fonseca (Holguín, Cuba, 1954). Poeta. Ha publicado los libros de poesía: Bajo un cielo tan amplio (Holguín, 1986), Testigo de los días (Holguín, 1988), Juegos preferidos (Holguín, 1992), Advertencia a Francisco de Quevedo y otros poemas (Madrid, 1998), Anotaciones para un archivo (La Habana, 1999), Ínsula del cosmos (Miami, 2006) y La náusea en el espejo (Miami, 2009). Reside en Miami.

2 comentarios:

M del P Rizal Maldonado dijo...

No entendi bien los poemas. Son muy dificiles, me pregunto si tienen conexion con lo de las vidas pasadas. Donde dice que los adolescentes se covierten en azules, no se que quiere decir. No sera convierten? Aun asi. Dicen que Fonseca es muy buen poeta, ojala lo pudiera entender.

Anónimo dijo...

Muy buenos los poemas de Fonseca. La poesía no siempre se entiende, al igual que el arte plástico moderno, muchas veces no hay que entenderlo hay que sentirlo. Nos tiene que llegar con la belleza de sus imágenes y su lirismo. Los buenos poetas como Fonseca, Gálvez, Abreu, García Ramos o Rolando Jorge, logran eso. Felicidades